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La Maternidad de la A a la Z: “P” de pulso

Esta semana retomo mi aportación al Carnaval de Trimadre a los 30 en la que os recuerdo que un montón de mamás y algún que otro papá elaboramos un vocabulario con palabras relacionadas con lo que supone para nosotros la maternidad: carnaval Maternidad de la A a la Z, esta semana vuelvo a participar con otra letra P de pulso.

Pulso ¿por qué? Pues porque hay que tener buen pulso para que no te tiemble la mano a la hora de tomar según qué decisiones, empezando por la de ser madre… A quién no le ha temblado hasta las canillas cuando se ha enterado que en nueve meses y medio iba a convertirse en padre/madre? Yo creo que a todos… Y eso sólo es el comienzo. Los hijos, tu pareja, tu jefe… te ponen a prueba constantemente, son inagotables al desaliento.

Los pulsos son diarios y diversos… Y no todos los ganas o los pierdes, depende del contrincante y de las fuerzas con las que te pille. Al principio, cuando estamos embarazadas es una lucha interna por no angustiarse, por decirse cada poco que todo está bien, que el bebé crecerá sin problemas y que cada prueba prenatal que estás a punto de pasar será superada con nota alta. O tu miedo al parto y la incertidumbre de saber si vas a saber/poder criarle bien. Otro pulso interno para no dejarte vencer por el miedo o las inseguridades. Por no hablar de las ansias contenidas de comprar todo lo que ves para tí y tu bebé…Cualquier excusa es buena para gastar, necesitas de todo, cualquier cosa se convierte en requisito fundamental para que vuestro confort y comodidad…Mentira. Respira. Pulso.

pulso

Los pulsos con tu hijo o hijos para educarles y hacer que entren en razón son de los que más desgastan sin duda. Esos pequeños retos que te ponen cada día para saber donde está tu límite y de paso, su sitio. Esas broncas absurdas por no querer colocar un libro en su sitio o no obedecer por el gusto de salirse con la suya. Esos pulsos a gritos planteados para ganar sí o sí a papá o mamá. Esas rabietas venidas a más en medio de un centro comercial o en la playa. Esos famosos dos benditos años que como te descuides pueden contigo. Y eso que aún no me quiero detener en la típica suegra, cuñada o amiga que lo sabe todo y de todo te da consejo sin pedirlo, porque tú siempre parece que lo haces mal o siempre puedes mejorar. Esos comentarios a mala baba que te tienes que tragar evitandote así un pulso estéril e inútil. O esa tensión manifiesta con tu pareja porque igual no hace todo lo que debe o puede. O porque mira distraidamente para otro lado mientras tú te deslomas y cual diosa hindú de ocho brazos haces tres tareas a la vez.

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Y cómo no está el pulso del latido intermitente de las arterias, que se percibe en varias partes del cuerpo, especialmente en muñeca o cuello, que es precisamente el que no te encuentras cuando tu hijo o hijos te la lían parda en cuanto les quitas medio segundo el ojo de encima. O cuando se caen y se hacen daño, el de verdad, el daño de salir pitando de casa al hospital o centro de salud más cercano. O cuando ves que lleva una semana sin dormir y pareces un fantasma deambulando por casa y trabajo. O cuando está malito y te sientes impotente por no poder hacer gran cosa para curarle. Y esas pulsaciones que se te disparan para conciliar vida familiar con la laboral, esos horarios imposibles que cada día hacen que sea un obstáculo insalvable poder criar a gusto a tus hijos sin sentir que has dejado de lado tu carrera profesional y viceversa. Y ese pulso que parece inexistente cuando mandas el enésimo curriculum y recibes una llamada sin identificar y resulta ser de Vodafone o Movistar para darte la “coña” un rato.

En realidad son tantos pulsos y tan variados que ni nos damos cuenta de la cantidad de ellos que libramos a lo largo del día. Ay! Esos pulsos…

“La maternidad de la A a la Z” es un carnaval de blog iniciado por Trimadre a los Treinta que consiste en que cada madre participante describa un sentimiento al que ha descubierto un nuevo sentido con la maternidad, o una faceta de su personalidad que desconocía antes de ser madre. El objetivo es crear en red, colaborando unas con otras, un “Diccionario de madres” con el que reírnos, emocionarnos y conocernos un poco más.

Podrás ver todos los post participantes en el siguiente enlace:

AZ de la maternidad - Imagen

 

Y si quieres podrás seguirlos también en Twitter #azdelamaternidad

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8 pensamientos en “La Maternidad de la A a la Z: “P” de pulso

  1. Jajajajajaja. Me encanta ese tono irónico. Y es que es lo que nos queda, desdramatizar los sinsabores de la maternidad, los daños colaterales. En mi entrada de hoy hablo de cosas parecidas, de echar un pulso con una misma, 😉

    Bravo. Estamos sintonía. Un beso, nena.

  2. Pingback: La maternidad de la A a la Z: M de Mujer | La_New

  3. La verdad es que tenemos una tendencia a complicarnos la vida a nosotros mismos de la pera… Deberíamos ser más naturales y dejar que las cosas fluyeran. Me refiero a las preocupaciones por ejemplo durante el embarazo o si lo haré bien o mal… Seguro que lo hacemos bien!!

    Respecto a lo que comentas de conciliar… corramos un estúpido velo. Ya hice mi aportación al tema el otro día para apoyar la iniciativa de marea fucsia y despotriqué a gusto. Pero sí, la conciliación es otro pulso constante con la sociedad… un asco!!!

    Un besote!

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